SALOMÓN Y LA VERDADERA FELICIDAD
APRENDAMOS DEL SABIO SALOMÓN LO QUE
SIGNIFICA LA VERDADERA DICHA GUÍA PARA UNA VIDA FELIZ
El libro de Eclesiastés nos dice cómo buscó Salomón la felicidad. Se afanó por encontrarla en las riquezas del mundo. Construyó lujosas casas, diseñó hermosos jardines y plantó huertos y árboles de frutos deliciosos. Multiplicó su servidumbre. Se rodeó de todas las cosas materiales que una persona pueda desear. Pero no encontró la felicidad. Finalmente dijo:
“Miré... todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu”. —Eclesiastés 2:11.
Después trató de encontrar felicidad en los placeres del mundo: vino, mujeres y música. Y concluyó:
“Vanidad de vanidades,...todo es vanidad”. —Eclesiastés 12:8.
Salomón en su juventud había comprobado que Dios era bueno. Y cuando comparó su vida de obediencia pasada con su incansable esfuerzo posterior para encontrar la felicidad en el pecado, pronunció este veredicto:
“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”. — Eclesiastés 12:13.
Al final de su vida, Salomón fue suficientemente sabio como para admitir su error. Presentó su fracaso ante el mundo con la esperanza de que su experiencia pudiera salvar a otros del mismo error. Por eso aconseja: “Mas el que guarda la ley es bienaventurado”. —Proverbios 29:18.
Le preguntaron a un sabio cristiano de la antigüedad ¿Quién es el ser más feliz? Y respondió: El ser más feliz de todos es Dios. Como no esperaban esa respuesta, le volvieron a preguntar: Y después de Dios, ¿Quién es el ser más feliz? A lo que el sabio respondió: El ser más feliz después de Dios es aquel que está más cerca de Dios. ¿Quieres ser feliz? ¿Tener la verdadera felicidad? Ven a Dios por Jesús hoy y entrégale tu vida y descansa en él, y encontrarás lo que has estado buscando.
Conclusión: La única manera de realmente deleitarnos en el Señor es entregándonos a El por completo. Esto significa abandonar cosas del mundo que posiblemente nos eran temporalmente placenteras, pero jamás se podrán comparar al gozo y realización que encontramos en una relación amplia y creciente con Jesucristo.Gálatas 5:22 enseña que el gozo es un fruto del Espíritu Santo, es decir, es el resultado natural de una vida llena del Espíritu Santo. Si quieres verdadero contentamiento, busca ser continuamente lleno del Espíritu Santo.
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